
En Colombia, un estudio realizado en el 2019 por el Ministerio de Educación Nacional, reveló que los estudiantes que asisten a clases presenciales en colegios rurales suelen valorar más las interacciones directas con sus docentes y compañeros. Estas interacciones no solo fomentan el aprendizaje académico, sino que también juegan un papel crucial en el fortalecimiento de la cohesión social y la construcción de comunidades en zonas donde las escuelas son un punto central de encuentro y desarrollo comunitario.