Entendiendo el Aprendizaje Activo


Hola, profe. ¿Te ha pasado que preparas una clase con una gran explicación y, después de hablar y hablar, te das cuenta de que solo dos o tres estudiantes siguen prestando atención? Luego te preguntas: ¿cómo hacer mis clases más activas? En este video te voy a explicar qué es el aprendizaje activo y cómo puedes implementarlo en tus clases, ya sean presenciales o virtuales.

Aproximémonos al aprendizaje activo con un ejemplo. Sofía, la profesora de historia, preparó una clase magistral para que sus estudiantes de último curso comprendieran las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. A mitad de la clase, después de haber hablado un largo periodo de tiempo, se dio cuenta de que sus estudiantes ya no estaban prestando atención y que solo dos o tres personas seguían atentas. Al final, al realizar la evaluación, se dio cuenta de que solo unos pocos estudiantes habían alcanzado el objetivo de aprendizaje. ¿Tienes idea de lo que les está pasando a los estudiantes de Sofía? Si tu respuesta está relacionada con el aprendizaje activo, vas por buen camino.

El aprendizaje activo es un enfoque de enseñanza basado en el constructivismo. El constructivismo es una teoría de aprendizaje que enfatiza que las niñas y los niños pueden construir su propio aprendizaje. En ese sentido, el aprendizaje activo consiste en apoyar, dirigir y acompañar a los estudiantes para que construyan ese conocimiento, yendo de lo simple a lo complejo. Entendiéndolo de otra manera, el aprendizaje activo procura que los estudiantes conecten sus conocimientos previos con la información que nosotros, como docentes, les brindamos. Este enfoque de enseñanza no se da de cualquier manera.

Te voy a dar ocho elementos fundamentales para que puedas planear tu clase con enfoque de aprendizaje activo.

Primero: atrapa a tus estudiantes, emociónalos. Puedes iniciar tu clase con preguntas detonadoras que promuevan la interacción y la participación. En el caso de Sofía, ella podría iniciar preguntándoles: ¿qué pasa en el país cuando hay una guerra? o ¿qué pasa con las personas cuando hay una guerra?

Segundo: comunica los objetivos de aprendizaje. Explícales a tus estudiantes qué van a aprender a lo largo de la clase y conecta ese objetivo con la pregunta inicial detonadora. En el ejemplo de Sofía, ella podría explicarles a sus estudiantes que comprenderán las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, para que luego ellos entiendan por qué les preguntan acerca del impacto de la guerra en sus países y en las personas.

Tercero: determina los conocimientos previos. Tus estudiantes ya cuentan con información relevante y valiosa. Por ejemplo, Sofía podría preguntarles a sus estudiantes qué saben de la Segunda Guerra Mundial o si conocen qué ha pasado en distintas guerras.

Cuarto: presenta de manera llamativa el material con el que tus estudiantes trabajarán. Esta fase es fundamental porque en ella les das a tus estudiantes la información que quieres que comprendan e interioricen. Procura que el material sea claro, esté organizado y que sea suficiente para el tiempo de la clase. Sofía podría darle a sus estudiantes una hoja de trabajo con tres puntos fundamentales: ¿qué pasó en la Segunda Guerra Mundial?, ¿quiénes intervinieron? y ¿cuáles fueron las consecuencias de este suceso histórico? Así, los estudiantes de Sofía podrían contar con toda la información para alcanzar el objetivo de aprendizaje.

Quinto: guía y facilita el aprendizaje. Contesta preguntas sobre lo que aún no esté claro. Pueden ser preguntas acerca del tema o del funcionamiento de la clase.

Sexto: verifica la comprensión a partir del hacer. Realiza actividades que promuevan la práctica, como debates o juegos de roles. Haz preguntas problematizadoras. En el caso de Sofía, ella podría pedirle a sus estudiantes que se pongan en el lugar de cada uno de los países inmersos en la Segunda Guerra Mundial y que después debatan acerca de quién se está viendo más afectado.

Séptimo: proporciona retroalimentación. Escucha, complementa y profundiza en las respuestas de tus estudiantes. Sofía, por ejemplo, después de escuchar el debate, podría ir más allá explicándoles a sus estudiantes qué pasó en términos económicos y sociales después de la Segunda Guerra Mundial.

Octavo: evalúa y resume. Pregúntale a tus estudiantes qué aprendieron en la clase y retoma el objetivo de aprendizaje. Sofía, por ejemplo, podría de manera muy específica preguntarles a sus estudiantes: ¿cuáles fueron las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial?

Como ves, el aprendizaje activo es muy importante porque responsabiliza a los estudiantes de su propio proceso de aprendizaje. Después de conocer estos ocho principios, ¿te animarías a poner en práctica el aprendizaje activo en tus planeaciones de clases? Para conocer más estrategias concretas, te invitamos a visitar la infografía y la hoja de trabajo que encontrarás más abajo.

Referencia:

Coschool. (2022). Entendiendo el Aprendizaje Activo (video). YouTube.

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